30 octubre, 2010

Y recuerdas...

Recuerdas, miras hacia atrás y quieres que todo vuelva a ser como antes. Aquellos momentos que recuerdas con felicidad y cariño. Como eran las cosas antes, como eras tú, lo bien que lo pasabas...  momentos que se quedarán ahí, sin más. Lamentarse es lo último que se tiene que hacer, no vale la pena. Lo vivido quedó atrás, nadie lo borrará jamás pero, sólo es eso: un recuerdo que dejaste en el olvido hace tiempo y que justo ahora, vuelves a vivirlo con tanta intensidad que crees que es verdad. Sigue, sigue adelante. Es una pura alucinación cual touareg en medio del desierto ve agua. Sí, lo admito. Yo vivo de recuerdos, recuerdos imborrables que siempre los conservaré. Allá donde vaya, estarán conmigo. Sobre todo, recordaré a toda esa gente que ha pasado por mi vida, que ha dejado huella y ha marcado. Gente que me ha hecho crecer y sentirme querida. Gente que... aunque no pueda sacarme las sonrisas de oreja a oreja día a día sé que a través de una pantallita estarán ahí, conmigo. Siempre.

25 octubre, 2010

Quizás me estoy equivocando

Las forma en la que te ríes, me miras y me sonríes. Delatas complicidad en tus palabras, haces que sea feliz con una mirada. Sentémonos en la orilla de la playa y abrázame; bésame en la frente, demuéstrame cariño profundo. Bésame, bésame de nuevo, pero en la comisura de los labios, que sentiré ternura inmensa. ¿Sabes? Eres mi primer amor, el más bonito. El que nunca se olvida y el más doloroso. Lo sé, quizás me estoy equivocando en los pasos que doy, no cojo el camino que debo pero, hay miles de caminos y es normal que me equivoque... Soy principiante en esto. Ahora es todo nuevo, todo bonito. Quiero que sea así para siempre, no quiero que haya una experiencia incómoda. Pero las habrá, si no hubiera no avanzaríamos. No descubriríamos la esencia de la vida que es aprender de los errores. ¿Me dejas equivocarme contigo a mi lado? Sé que quieres, sólo ten valor y aprende de los errores.

23 octubre, 2010

Siempre, cariño, siempre

Quiero pasar el resto de mi vida contigo.
Estoy enamorado, clásicamente enamorado.
Quiero hacerte feliz, pero respóndeme:
-Cuando esté contigo, ¿Qué harás con mis manos?
-Las pondré en mi cuello, quiero que sientas cada palmitación, cómo se me acelera el pulso mientras te siento.
-¿Y mi nariz?
-Úsala, cada día me pondré mi perfume. El que dices que sólo huele a mí, que si se lo pone otra persona, no huele igual.
-¿Y mis labios?
-No es algo indispensable. Yo te quiero a tí en un conjunto, no unos simples labios.
-¿Mi corazón, qué harás con él?
-Dámelo. Lo cuidaré mejor que el mío propio. Lo resguardaré en una cajita alejada de todo mal. Cree en mí, haré que sea feliz.
-Siempre te amaré, ¿lo sabes, no? Te esperaré siempre, hasta que me muera.
-Jamás dejaré que te pase nada. Lo juro. Ahora, pregunto yo: ¿Me serás siempre fiel?
-Siempre, cariño, siempre.

Pero aprendiste

Y lo sueltas todo. Cuentas todo aquello que desde hace meses te ha estado consumiendo. Te quitas el mayor peso que jamás han podido quitarte y tú, tú sola te deshaces todo eso. Después de tanto callar, aguantar, lo has dicho y por fin, te sientes liberada. Por miedo a que no te entendieran, no habías dicho nada hasta ahora, pero no... te equivocabas. Te das cuenta de que has perdido demasiado tiempo, tiempo que has desperdiciado en darle vueltas a las cosas; cosas que quizás, no tenían importancia. Lo importante es que después de todo lo sueltas, el amor venció al miedo. Piensas, analizas, que todo recorrido que has hecho ha valido la pena. Todo para que te dieras cuenta de que lo hacías mal, fallabas pero, ¿seguías adelante, no? En eso consistía, en levantarte y aprender que en ese sitio, había una piedra. Que tenías que rodearla, fuera como fuese. Y aprendiste, te hiciste mayor y viste las cosas de forma diferente. Que la gente no es lo que aparenta, que la vida es lo más difícil del mundo y que, encontrar el amor verdadero es después de afrontar la vida, lo más complicado que existe.

17 octubre, 2010

¿Un nudo en el estómago, verdad?

La sensación de perder a alguien en cualquier momento es abrumadora. Piensa, piensa sólo un instante en que puedes perder a esa persona que tanto admiras, a ese Dios que es para tí. ¿Sientes un nudo en el estómago, verdad? Sí, lo sé. Yo lo siento todos los días, a todas horas. A veces, intento evadirme de todo ese cúmulo de sensaciones negativas, olvidarme de todo lo sucedido, en la idea en que algún día no estará. Se me hace imposible, es como una cinta vieja y rota que se rebobina sola y vuelve al comienzo una y otra vez. Vuelve el nudo en la boca del estómago, vuelve la angustia, las ganas irremediables de llorar y soltarlo todo. De gritar, chillar, cambiar todo aquello que te llena de mal estar. Lo único que queda es seguir, no echarse atrás, ir con la cabeza bien alta y no derrumbarse. Si tú lo haces, los demás que están contigo también y no podréis luchar.

Les agradecería que siguieran este blog también

No tiene desperdicio :)

15 octubre, 2010

Que borres el carmín de mis labios

Sólo pido que me abraces por la espalda sin esperarlo, que me beses en el cuello. Que cada noche borres el carmín de mis labios con besos alocados, pero llenos de tanta pasión como el mismo hecho de besar. Quiero que me digas cosas bonitas, que me sonroje al pensar en tí. Que cada noche pueda dormirme con una sonrisa soñadora, al saber que ya te encontré. Deja que pueda sentirte con el roce de mis pestañas, conquistarte con una simple sonrisa. Deja que pueda retratarte cada día, escribir lo que aún no está escrito. Enamórame. Te pido que me hagas feliz, mirarte a los ojos y poder abrazarte como un niño desorientado que busca refugio. Déjame sentirte en cada parte de mi ser, buscarte con la mirada y decirte lo que siento sin articular palabra alguna. Susurrarte al oído todos los secretos que se me pasen por la cabeza, acurrucados en una manta acompañados de una taza de chocolate caliente. Me encantaría fundir mi nariz en tu cuello, percibir ese aroma que tanto me encanta. Sí, ese que parece sacado de una pastelería, dulce como esos bizcochitos que tanto me gustan. Simplemente, quiero coleccionar tus sonrisas y guardarlas en un cajoncito de mi cómoda, almacenarlos como regalos. Oriéntame si me pierdo, o sencillamente si me tapas los ojos con tu manos... sé que estaré segura, que no me caeré. Cuidarás de mí en cada momento, lo sé. Comprendo que esto es de verdad, que eres como un día  te describí: coleccionista de momentos felices de la vida.

11 octubre, 2010

Eras otra persona

No eras tú. Yo no conocí a otra persona. ¿Sabes? Me gustabas y... cambiaste. Eras romántico, cariñoso, estabas pendiente de mí en cada segundo en el que estábamos juntos. Por tí sentí mil y una cosas, mil y un sentimientos y soñé, soñé contigo cada noche. Volar no era un deseo imposible si estabas a mi lado. Tuvimos enfrentamientos, peleas, batallas, guerras... da igual como lo llamásemos, si al final de todo volvíamos a estar juntos. Reconstruímos demasiadas veces lo que un día fue un cuento de princesas en el que tú eras mi príncipe, pero ya los cimientos no se pueden volver a crear. No dan a más. Esto terminó hace tiempo, pero no lo reconocíamos. No nos engañemos, por favor. Ya no quedan cenizas de donde un día hubo fuego.

08 octubre, 2010

¿Por qué todo esto?

Después de tanto tiempo, sigo poniéndome nerviosa cada vez que te veo, cada vez que me rozas, me besas. Cuando me dices que me quieres, me ofreces todo el cariño que jamás han dado por mí. Entiende que tú eres la primera persona por la que he dado todo y más. He peleado con mil mareas y he cargado con todo lo posible para que esto funcionara. ¿Por qué todo esto, no? Simplemente es porque hay cosas que siento que todavía no sé cómo describir, ni como llevarlo. Es que me alegro tanto, tanto de haberte conocido. Sé que es pobre vivir de recuerdos, pero cada vez que vivo de ello... Soy feliz. Sí, lo soy, ¿qué mas da? Recordar es bonito y más si recuerdas cosas como las que vivimos juntos. No quiero olvidarme de todo aquello, quiero repetirlo. Hazme sentir ese cosquilleo de nerviosismo que me recorre cada vez que me dices que soy tuya.

07 octubre, 2010

Quizás sobra decirlo

Siempre estarán ahí. No hay que decirlo, es más, creo que sobra. ¿Para qué decir una cosa, que es obvia? Sé que estarán siempre conmigo. Todas y cada una de ellas, han estado, estan y lo estarán. En todos esos momentos que sabes que recordarás siempre con el paso del tiempo, estan ellas. Lágrimas cayendo mejilla abajo en esos ataques de risa incontenible, estan ellas. En esos problemas de todo tipo que vas encontrando cada paso dado, en esa ayuda indispensale, en esos momentos tan difíciles, estan ellas. ¿Qué decir señores, si son ellas las que me hacen reír a carcajadas, pase lo que pase? Me siento orgullosa de muchas cosas. Pero hay una cosa de la que estoy más orgullosa aún: es tenerlas de amigas, de tenerlas como confidentes. Y es que me alegro de los logros que ganan y ayudo en los momentos de recaída, porque ¿para eso estamos juntas en esto, no? En socorrernos mutuamente, disfrutar juntas de la vida, no pasarla en solitario. Quizás sobra decirlo pero, gracias. Gracias por lo que hemos vivido y por lo que nos queda.

Hicimos algo grande

Ódiame, despréciame, sepárate de mí, olvida todo lo que llegamos a sentir, aunque sea imposible. Hazlo, haz lo que quieras, pero ...me seguirás amando. Te enfadarás contigo mismo, lo sé. Querrás dejarme en un huequecito de tu subconsciente y no podrás. Sé que no me querrás ver, intentarás olvidarte de todos los planes futuros que organizamos y volverás. Llámame, esperaré cada segundo de mi existencia a que suene el teléfono y vea tu nombre en él. Lo cogeré nada más percatarme, lo descolgaré y escucharé. No diré ni una sola palabra, quiero anotar cada sílaba que salga por esos labios que me tienen loca. Quiero saber lo que sientes, lo que dejas de sentir. Quiero saber por qué seguimos intentándolo, si quizás ya no vale la pena. Cada momento que vivimos era un sueño. Recuerda, hicimos algo grande: querernos como nadie. 

03 octubre, 2010

Déjame hablarte con los ojos

Recorrer, descifrar, sentir, indagar... dormir en tu pecho. Desnudo, acogedor. Sentirlo tanto mío, como tuyo. Bésame, bésame fuerte. Rómpeme los esquemas, ralentiza el tiempo, déjame seguir sintiendo cosas nuevas por tí y por lo nuestro. ¿Hablarte con palabras? No sirve de nada. Déjame hablarte con los ojos. Son lo único de mi ser que no te miente nunca. Amarte fielmente, una de las promesas que me he hecho. No eres un chico, eres EL chico. Él, sencillamente. Querer es poder y yo te quiero a tí.

01 octubre, 2010

Me convertí en tu vil muñeco

Y me quedé sola, otra vez. Sin nada a qué aferrarme. Sí, siempre fui insegura, vergonzosa, con miedo a todo y sin ganas de nada. En el fondo, quería comerme el mundo, pero algo me hacía mirar atrás y verte a tí. Sabías que podías manejarme, usarme como una marioneta, un vulgar muñeco. Cuando querías rompías los hilos y me dejabas tirada... sola, de nuevo. Pensabas en tí, pero no te dabas cuenta que en esto estábamos los dos. No te dabas cuenta de que tú eras el de los corazones a medio tachar en la libreta, versos de canciones a medio hacer, un te quiero a medio borrar. El gesto más dulce, haría de mi día el mejor. Ignorabas mi presencia, olvidabas lo ocurrido. Soñé contigo, lo sabes. Eras tú el protagonista, pero volvías a ignorarlo. ¿Que no sientes nada? Ya te lamentarás cuando veas a otro hacerme feliz. No supiste aprovecharlo, jamás volverás a encontrar una chica como yo. Aquello por mucho que lo niegues, era especial.